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Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas: conocé el testimonio de Mabel Rodas, excombatiente y voluntaria de Cruz Roja Argentina

En esta fecha tan especial para nuestra Patria, desde Papelera K&A recordamos a los caídos en la lucha de Malvinas, y homenajeamos a los voluntarios que tanto hicieron por nuestro país en un momento histórico que la humanidad jamás olvidará. 

Cada 2 de abril los argentinos nos ponemos de pie para recordar y homenajear a los cientos de soldados y voluntarios que en el año 1982 participaron del combate con la convicción de que las Islas Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas. 

“Recordar esta fecha tiene distintos objetivos: honrar a los soldados muertos en esa guerra, conocer los hechos históricos relacionados con Malvinas, informar sobre la situación actual de las islas y sobre los reclamos argentinos”, señalan desde el Gobierno Nacional. Es clave resaltar que fue en el año 2000 cuando se estableció al 2 de abril como el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas. 

Desde entonces  organizaciones, instituciones y el Estado impulsan diversas acciones, bajo un mismo lema: Malvinas nos une. Papelera K&A quería hacerse presente, y por ello fuimos en búsqueda de uno de los tantos testimonios importantes para la historia del país y, especialmente, para nuestra provincia.

En el marco de nuestra alianza estratégica con Cruz Roja Argentina Filial Posadas tuvimos la oportunidad y el orgullo de conocer la historia de la misionera Mabel Elsa Rodas, hoy enfermera voluntaria de Cruz Roja Argentina, y que en aquel momento histórico asistió a los heridos de guerra en el Hospital Naval Puerto Belgrano.

 

Nos metemos de lleno en la historia: ¿Qué pasó en el año 1982?

El 2 de abril del año 1982 el Gobierno argentino decidió iniciar la guerra contra Inglaterra, con el objetivo de recuperar el dominio sobre las Islas Malvinas. Tres meses después, el 14 de junio de 1982, Argentina declaró su rendición, y junto al mundo entero lamentó la muerte de más de 640 soldados argentinos, más de 250 soldados británicos y algunos civiles isleños.  

El testimonio en primera persona de Mabel: 

“Yo, en el año 1982 me encontraba trabajando en el Hospital Naval de Puerto Belgrano, en una sala común donde se asistía a los conscriptos de cualquier dolencia. 

El día 1 de abril del año 1982, me encontraba cubriendo la guardia del turno noche, y a la madrugada nuestro superior, el suboficial enfermero, pasó a informar que al otro día no debíamos entregar la guardia, y que esperáramos nuevas novedades”. 

Todos en el hospital estaban muy expectantes a las novedades, siguió contando Mabel, y fue alrededor de las 10 hs del día 2 de abril cuando los supervisores del lugar informaron a los voluntarios que las tropas argentinas habían desembarcado en las Islas Malvinas y que habían tomado la casa del gobernador. En ese contexto hubo un enfrentamiento, que causó varias muertes y lesiones a los soldados partícipes. 

“Uno de los fallecidos era nuestro querido capitán, y entre los heridos se encontraban dos colegas enfermeros. Nos dijeron que posiblemente estos heridos llegarían al hospital en horas de la tarde, y que a partir de ese momento el Hospital Naval de Puerto Belgrano era declarado de apoyo logístico y centro de operaciones de la guerra”. 

Todos los voluntarios del hospital se pusieron a disposición automáticamente, aunque volvieron a su servicio consternados por lo que estaba pasando, y preocupados por lo que podría pasar más adelante. 

Durante los primeros 20 días, señaló Mabel, no hubo heridos, debido a que los soldados británicos aún no habían desembarcado en las Islas Malvinas. Durante ese tiempo, los voluntarios pudieron capacitarse para atender a heridos de guerra, de la mano de sus superiores. 

“La guerra realmente comenzó cuando las tropas británicas llegaron a las Islas. Desde entonces recibimos a enormes cantidades de heridos con diversa gravedad: heridos de balas, fracturas, quemaduras, amputados (…) 

Habían muchísimos soldados conscriptos, nosotros atendíamos a los de clase 62 y 63, y realmente me parece importante destacar el valor y patriotismo de aquellos jóvenes. Muchos hablan de los chicos de la guerra, pero realmente yo no vi a ningún chico, yo vi a hombres jóvenes nutridos de coraje, dispuestos a entregar la vida por la patria”. 

El equipo de voluntarios que acompañaba a Mabel en esos momentos trágicos, estaba compuesto por mujeres, de entre 20 y 25 años. 

“Después de la guerra, todas nos quedamos calladas durante muchísimos años. Yo creo que es porque quizás no queríamos volver con la imaginación a ese escenario de guerra, recordar ese dolor tan grande; por que si bien nosotros no sufrimos las heridas, nos quedamos con una secuela psicológica muy grande. 

Cuando pasaron los primeros 30 años después del conflicto nos volvimos a encontrar, sentíamos la necesidad de reencontrarnos. Fue entonces cuando armamos una Asociación de Enfermeros del Hospital Naval Puerto Belgrano año 1982”. 

Desde entonces trabajan activamente para difundir sus historias, a través de encuentros, charlas y escritos: 

“Nuestro trabajo como mujeres nunca fue mencionado. La guerra en sí, la figura del veterano, fue tapando lo que hacíamos nosotras. Sentimos que no somos reconocidas como veteranas de guerra. Nuestro trabajo fue muy importante, y deberíamos tener el correspondiente reconocimiento”. 

 

 

El voluntariado y la ayuda humanitaria 

La guerra marcó un antes y un después en la vida de Mabel, y de todas las personas que estuvieron implicadas. Por su parte, señaló la voluntaria, esa experiencia la llevó a tomar una decisión que guiaría su accionar en adelante: ayudar a los que más lo necesitan. 

Es así que trabaja con donaciones para las escuelas rurales, con insumos escolares y alimenticios. Además de brindar charlas, en las que aborda su experiencia durante la guerra, y les enseña a los niños sobre la historia de Argentina. 

A su vez, Mabel trabaja como enfermera voluntaria en Cruz Roja Argentina, desde hace aproximadamente 6 años. 

“La guerra solamente deja muerte y desolación. Nadie gana en una guerra. Para eso está la diplomacia y el entendimiento, no hace falta llegar a un enfrentamiento, en donde se generan las muertes, heridas y mochilas que cada uno de nosotros, los ex-combatientes, llevamos. Creo que el mejor lugar en el que puede estar un ser humano es ahí, ayudando al otro», culminó diciendo Mabel. 

A 40 años del combate en las Islas Malvinas desde Papelera K&A -junto al pueblo argentino- queremos homenajear a los caídos, sus familiares y a los veteranos y veteranas de Malvinas, profundizando y dándoles visibilidad a sus historias. 

 

1982 – 2022: Malvinas nos une.

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